«Cuanto mayor es el obstáculo, más gloria hay en superarlo». – Molière
Esto me ocurrió cuando comencé en nuestra modalidad. Había estado creciendo a nivel personal, nueva ciudad, nuevo empleo… por cada desafío que superaba, sentía ese increíble aumento de confianza. Estaba enamorado del momento de mi vida. Una verdadera sensación de superación, del tipo que obtienes al retirar elementos de tu lista de tareas o lista de deseos. Pero llego un momento en el que ese “momento” se detuvo.
Fue durante un largo entrenamiento, cuando sucedió. Antes de darme cuenta, estaba tendido en el suelo, sintiendo una sensación de pánico: ¡estaba petrificado! Los pensamientos pasaron por mi cabeza, ¿alguien lo ha visto? ¡Espero que no! Inmediatamente me estaba juzgando a mí mismo. Tenía una sesión de fotos planeada al día siguiente para un mi nuevo puesto de trabajo, ¡la foto oficial del equipo directivo entero!, ¿todavía podría hacer la sesión?
Increíble la forma en que funciona la mente. Mi coach corrió hacia mí inmediatamente para preguntarme si estaba bien. Todo volvió a mí. Tuve un destello del momento. Estaba haciendo Box Jumps, mis piernas estaban cansadas por las muchas rondas que ya había hecho y los pesos muertos que había tenido que hacer por el medio. Mis pies dejaron el suelo, sentí el borde del cajón, luego recuerdo haber visto el pilar que se acercaba cuando golpee el borde del cajón y me lancé directamente hacia el pilar, golpeando mi frente con fuerza antes de caer al suelo al lado del cajon .
En vez de preguntarme, ¿estoy bien? Estaba más preocupado por lo que pensarían los demás, estaba avergonzado y preocupado por mis planes para el día siguiente. Mire a mi coach y le respondo «Tengo una sesión de fotos mañana, ¿como estoy?» Él simplemente respondió: «Creo que deberías ir al hospital». Con esa frase, lo entendí. Esto era bastante serio, y el resto podía, y debia esperar.
Una notable contusión en mi frente, parecía que me había golpeado un ladrillo y un bonito ojo morado. Pude hacerme la foto al día siguiente. Antes de que el morado se convirtiera en negro, el brillante fotógrafo me inclinó cuidadosamente para disimular mi lesión. Lo que me preocupaba tanto, finalmente ni siquiera era un problema.
El verdadero problema, no lo había anticipado, era el miedo paralizante que surgió del accidente. Durante semanas veía el cajón y un flashback de ese pilar de la pared que golpeé me venia inmediatamente a mi mente. Doblaba las rodillas y me preparaba para el salto y no podía. Lo intente durante algunos días, o semanas, no lo recuerdo del todo. Un día tuve el coraje de volver a saltar. Un compañero y el coach me ayudaron y alentaron, de tal manera que gane confianza.
Este accidente me persiguió durante mucho tiempo. Finalmente, con práctica, mi confianza creció. Cuando veía Box Jumps en los WODS, sentía ansiedad, me costaba trabajo mental restablecer mis expectativas y estándares, ¡en cada salto!. En lugar de un resultado alto o tiempo rápido, mi prioridad se convirtió en saltos buenos y seguros. Concentración consciente en lo que sentían mis piernas y hacia dónde iba mi mente. Empecé con una cajón más bajo. Saltaba algunas repeticiones y luego incluso daba saltos con un paso adelante cuando me sentía cansado o en riesgo. Daba pequeños pasos durante un largo período para volver a sentirme cómodo con el movimiento, hasta que lo hice.
Hoy, cuando veo Box Jumps en la programación no me hace sentir de la misma manera. Siempre tengo ese poquito de ansiedad, pero ahora me alimenta en lugar de detenerme. Sé que puedo hacerlo, así que reformulo esa sensación para que se convierta simplemente en un recordatorio para escuchar a mi cuerpo, ir a mi propio ritmo. Digamos que logre “saltar” sobre mi propio obstáculo, mental y físico. Eso es un éxito para mí.
Los obstáculos son parte de la vida. Se interponen en el camino … ¡por una razón! Nos ofrecen la oportunidad de aprovechar nuestras mayores fortalezas y recursos, tomar una decisión para superarlos y crecer al hacerlo. Podemos hacer todo lo posible para evitar lo que tenemos enfrente (omitir entrenamientos, evitar ciertas personas, desviar ciertos temas), sin embargo, no desaparecerán.
Incluso los pasos más pequeños se suman al tremendo progreso hacia la conquista de nuestros desafíos. Tenemos las herramientas, la fuerza y las habilidades, lo que necesitamos es la fuerza mental para asumir la tarea. Necesitamos estar listos para elegir aceptar la adversidad que tenemos ante nosotros, para que podamos aprender y crecer de ella. Está dentro de ti, así que piensa, ¿qué paso puedes dar hoy para avanzar?
Dime ¿estás listo para superar las cosas que se interponen entre tú y tus objetivos?
Daniel Lorenzo
HeadCoach B2B Box